Magdalena Sofía Barat: al principio, una mujer

 

"Señor, venimos confiadamente
a poner en tus manos nuestros proyectos,
nuestros deseos y nuestra fidelidad.
Venimos con plena confianza,
porque no pretendemos otra cosa
que dar a conocer a Jesucristo
y poner toda nuestra alegría en Él."

 

(Sta. Magadalena Sofía Barat)
 
 

COSAS QUE CUENTAN DE ELLA

Dolores Aleixandre

En el jardín de uno de los primeros colegios que fundó en París había un gran cedro que ella misma había plantado y solía sentarse a su sombra. La rodeaba la gente pequeña a quienes tanto quería y también de las mayores que se sentían atraídas por la sabiduría, la comprensión y la ternura de aquella mujer a la que podían contarle todo, preguntarle y confiarle todo, y con la que siempre terminaban hablando de Jesús.

Cuando murió, pusieron esta inscripción junto al árbol: "Este cedro fue plantado por la M. Barat en 1820 y con frecuencia descansaba a su sombra. Ella trabajó para los que buscan la verdad y fue fiel al camino de la sabiduría."