Una espiritualidad integradora
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La justicia y la paz están en el centro de nuestra espiritualidad y la llamada a encarnarlas fluye de los sentimientos y actitudes de Jesús. Él es el educador por excelencia, el hombre de paz que puso a los pobres en el centro de su Reino. En Él vamos haciendo la integración y es de nuestra unión y conformidad con sus preferencias de donde mana nuestra acción.
Habitada por multitud de rostros
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Jesús nos hace “educadoras” desde nuestra fragilidad abierta a Su misericordia: amando con ternura, despertando conciencia, sanando heridas, alimentando el crecimiento, sea cual sea nuestra edad y donde quiera que estemos.
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