Una espiritualidad integradora
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Que nos hace mujeres
de compasión
y de reconciliación
Queremos dejar que Dios tome la iniciativa en nuestras vidas, para ser mujeres de contemplación, abiertas a recibir el don del perdón y el don de ofrecer misericordia. Sabiendo que cualquier circunstancia de nuestra vida y todo aquello que vivimos, se transforma, con Él, en tiempo de gracia; en el tiempo precioso de crecer en el amor.
 
   
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En muchos rincones del mundo intentamos vivir como Jesús, con un corazón que se deja afectar por el sufrimiento y las alegrías de nuestros hermanos.