Tuve
un padre maravilloso
Un día me dijo... "voy a morir y no tengo nada para dejarte.
Tendrás que salir a luchar por la vida.
¿Cómo lo harás?. No eres bonita ni lo serás
nunca. No tienes nombre.
No tienes dinero.
Pero voy a dejarte una herencia.
Tres consejos sencillos.
Si los observas, el mundo será tuyo".
La
primera:
Nunca temas la opinión de los demás.
La gente se preocupa del qué dirán, más que de
cualquier otra cosa en el mundo. Grandes generales, con enormes ejércitos
bajo su mando, pelean valientemente contra los enemigos más
formidables, pero suelen aterrarse por el "¿qué
dirán?".
La segunda me dijo - es aún más importante.
No acumules cosas materiales.
No lo hagas, so pena de convertirte en esclava de ellas.
Así -pensé - cuanto más poseamos,
más esclavos seremos; he vivido siempre tan libre como el aire,
y esto es maravilloso.
Y
la tercera máxima, que es la que me ha proporcionado mayores
satisfacciones:
Procura ser siempre quien se ría de ti.
Todos tenemos algo de ridículo y todo el mundo goza riéndose
a expensas de los demás.
Cuando seas la primera en reírte de tus defectos, la risa del
prójimo no te hará mella alguna sino que rebotarà
como si estuvieses protegida por una armadura de oro .