Un
dios, por nombre Okuninushi, tenía muchos hermanos-dioses. Todos
estos hermanos habían renunciado a la posesión de sus
tierras a favor de Okuninushi. Y he aquí la razón:Todos
querían proponerle matrimonio a una princesa llamada Yagami de
Inaba.
Así
que un día, todos fueron juntos a Inaba llevando a Okuninushi
de criado, que cargase con sus maletas pesadas.
En cuanto llegaron al puerto de Keta, se encontraron con un conejo todo
despellejado, tumbado en la playa. Viéndolo, los hermanos dioses
le dijeron al conejo desnudo: "Lo que tienes que hacer es bañarte
en el mar y acostarte sobre la colina, que te dé el viento."
El conejo siguió las instrucciones. Cuando el agua salada se
secó, su piel, al viento empezó a cuartearse. El conejo
se tiró al suelo llorando de dolor.
Okuninushi vio después al conejo le preguntó: "Por
qué lloras así?"
El
conejo le contestó: "Yo vivía en la isla de Oki y
hacía mucho tiempo que deseaba venir a esta tierra, pero no tenía
los medios. Así que decidí engañar a los tiburones
del océano, diciéndoles: "Vamos a ver quién
de nosotros es más numeroso. Traer a todos los de vuestro clan,
que se pongan en fila desde esta isla al puerto de Keta. Yo los contaré
saltando sobre la espalda de cada uno de vosotros."
Los
tiburones se juntaron y se pusieron en fila. Yo fui contando su número
al tiempo que caminaba sobre ellos. Justo cuando iba a saltar de la
espalda del último tiburón a la playa, les anuncié:
"Os he engañado!"
Nada más había dicho esto cuando el tiburón que
estaba el último en la fila me agarró y me despellejó
dejándome desnudo.
Yo
yacía llorando y lamentando mi condición cuando pasaban
los dioses. Ellos me dijeron: "Báñate en el agua
del mar, luego acuéstate bajo el viento." Yo hice lo que
me dijeron, y mi piel se me ha secado y cuarteado."
Al oír la historia del conejo, Okuninushi le dijo al conejo:
"Vete a la desembocadura del río ahora mismo. Lávate
a fondo con agua fresca. Luego coge el polen de anea (espadaña),
échatela y revuélvete sobre él. Entonces se te
renovará la piel."
El conejo hizo lo que se le dijo y se curó.
Esta es la historia del conejo blanco de Inaba, que hasta hoy se le
llama el dios Conejo.
El conejo le dijo a Okuninushi: "Ni uno de tus hermanos-dioses
podrá ganarse a la princesa Yagami como novia. Aunque tienes
el trabajo más humilde, siendo el que carga con los bultos, tú
serás el que te ganarás a la princesa.
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